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García y Adell

Deportes y juegos tradicionales

Julián Salillas, el corredor de Lanaja

Julián Salillas, el corredor de Lanaja

Farlete (17-8-35): 1º Julián Salillas, de Lanaja (3º por la derecha); 2º Francisco Pardos, de Fuentes de Jiloca; 3º José Romeo, de Zaragoza; 4º Vicente Buisán; de Zaragoza; 5º Joaquín Callao, de Valdealgorfa.

Publicado en el programa de Fiestas de Lanaja del 2006 en honor a San Mateo

Celedonio García Rodríguez y José Antonio Adell Castán

      Desde el siglo XIX las carreras pedestres fueron muy populares por todo Aragón. Se denominaban “corridas de pollos”, por ser estas aves de corral el premio que se otorgaba a los vencedores. Normalmente, el vencedor recibía tres pollos, el segundo clasificado dos y el tercero uno. Se organizaban durante las fiestas patronales o de cofradía, en un ambiente festivo. Con este nombre se programaron en las fiestas de San Mateo de los últimos años del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX.

La carrera de Lanaja

     Era uno de los festejos más típicos y pintorescos de las fiestas de Lanaja. Así lo reflejan las crónicas de la época. El Heraldo de Aragón de 1917 decía: “En la carretera de Alcubierre se celebró una gran corrida pedestre, que presenció el pueblo en masa, y otra gran carrera de ciclistas”.

     La carrera transcurría desde los olivares de Bastaras hasta el Saso. En otras ocasiones la prueba se disputó en la era de Bastaras o la del “Dedudo”.

     Acudían los mejores corredores de la comarca (Ángel Maza, de Robres, o Antonio Elbaile, de Lalueza) que competían con los locales Antonio Sánchez “Pozán” y “Garraseca”.

     En los años veinte los corredores de Lanaja mantenían gran rivalidad con los de Alcubierre, especialmente con “Cañete”. En aquellos años, para romper esta competencia, llamaron a los dos corredores más famosos de Aragón, los hermanos Dionisio y Vicente Magén, afincados en Montañana.

     Una crónica del periódico El Día de 1923 reflejaba el ambiente de la prueba: “Durante las fiestas, ha llamado poderosamente la atención del vecindario el festival atlético organizado por los señores Lorda, Villagrasa y Gazol. Más de cuatro mil personas se congregaron con este motivo, abundando mucho el sexo bello y asistiendo las autoridades locales. Como principal número del festival, estaba anunciada una carrera de 10 kilómetros en pista (80 vueltas)”.

     Los premios pasaron a ser en metálico y en la comarca pueblos próximos surgió una nueva generación de grandes corredores, algunos de los mejores de España: Antonio Gracia, de Salillas, que pertenecía al club Español de Barcelona; Eugenio Pérez y Valentín Rodellar, de Grañén; Ángel Mur, de Selgua; Ignacio Latorre, de Santalecina, o Bautista Peralta, de Sariñena. Tampoco podemos olvidar al popular “Sabatino”, que, aunque casi siempre llegaba el último, ofrecía divertidos espectáculos grotescos. Estos corredores disputaban los premios a afamados corredores procedentes de otros lugares de Aragón y de Cataluña: el olímpico Dionisio Carreras, Alejandro Pérez, Clemente Góez, Mariano Doñate o el campeonísimo catalán Salvador Tapias.

     En Lanaja surgieron nuevos corredores en las décadas de los años veinte y treinta, entre otros, Julián Castillo, Amalio Oliver, Hipólito Zamora o los hermanos Amelio y Elías Vived.  

Julián Salillas, “el Simpato”

     Entre todos los corredores najinos, el más destacado ha sido Julián Salillas, conocido con el apodo de “Simpato”.

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Eclosión del velocipedismo

Eclosión del velocipedismo

Corredores de biciclos y triciclos en la puerta de la primera Sociedad de Velocipedistas de Zaragoza. Año 1882

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón, Domingo, 14 de abril de 1996

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

     En la segunda mitad del siglo pasado surgió el sport velocipedista. En Huesca apareció con prontitud gracias a Joaquín Costa, que envió a sus amigos oscenses, Larruga, Beltrán, Lasierra y Larrosa, un papel de fumar con un dibujo del prototipo de velocípedo que los hermanos Michaux presentaron en la Exposición Universal de París de 1867.

    Bizén D’o Río, en un articulo etnológico, señalaba que "en enero de 1868 don Mariano Catalán ya construía la segunda máquina, tras haber fabricado y probado la primera o prototipo" (1). Así, el Altoaragón se convertía en la cuna del ciclismo español. El 20 de marzo de 1868, según D’o Río, don Gregorio Barrio y don Mariano Catalán, partieron a Zaragoza, "siendo ésta sin duda alguna la primera excursión velocípeda realizada en España".

    Otro de los pioneros del ciclismo fue Manuel Ricol, considerado el "decano de los velocipedistas nacionales" o "apóstol del pedal"; en 1969 ya montaba en velocípedo. En 1876 se estableció como relojero en la ciudad de Barbastro y al poco tiempo fundaría el primer club velocipedista de Aragón (2).

Clubes o sociedades velocipédicas

    Otros clubes o sociedades surgirían para fomentar este nuevo sport en Aragón: la "Sociedad de Velocipedistas de Zaragoza", el "Club Velocipedista Oscense" (constituido el 21 de octubre de 1889), el "Cicle Club Barbastrense" (fundado por Manuel Ricol en diciembre de 1893, tras la disolución del "Club de Velocipedistas de Barbastro, en abril del mismo año), "Huesca Ciclista", la "Sociedad Velocipedista de Huesca" (surgió en 1899), el "Club Velocipédico Turolense" (sociedad constituida en agosto de 1896 y presidida por Federico Puig, cónsul de la Unión Velocipédica Española) o el "Club Velocipedista de Ejea de los Caballeros".

    A finales de septiembre de 1889, se celebró una reunión de velocipedistas y aficionados en el teatro Principal de la capital oscense. Los congregados, unos cincuenta, trataron la conveniencia de crear una sola y numerosa sociedad, y para ello nombraron una Junta directiva, constituida por Juan Antonio Palá (presidente), Gregorio Campaña (vicepresidente), José María Susiac y Miguel Ángel Espluga (vocales), Ramón Duch (tesorero) y Luís Esteban (secretario). Además se nombró una comisión compuesta de Rafael Acebillo, Arturo Franco, Vicente Galbe y Juan José Guillén con objeto de reformar y redactar los estatutos que debían regir la naciente sociedad.

    Luís Gracia, en el artículo citado, nombra a todos los fundadores del "Cicle Club Barbastrense", algunos vecinos de localidades próximas como Lascellas o Angüés. El Club estaba presidido por Manuel Ricol; el secretario era Benito Ferrando; tesorero, Luís Sambeat, y vocales, Antonio Grúas y Ramón Beso.

    La primera junta directiva de la "Sociedad Velocipedista de Huesca" estaba formada por Gregorio Campaña, presidente; Rafael Acebillo, vicepresidente; contador, Juan José Guillén, y secretario, José Mª Álvarez.

Las primeras carreras

    En 1886, durante las fiestas del Pilar de Zaragoza, se disputaron por primera vez en Aragón las espectaculares carreras con velocípedos (biciclos, bicicletas, triciclos, tricicletas y tandems), ante un inmenso gentío que se congregó en el paseo de Santa Engracia. Entre los vencedores ya comenzaron a destacar algunos afamados velocipedistas: Manuel Ricol, Mariano Bellostas y Manuel Jordán, los tres de Barbastro.

    Bellostas venció en la carrera "Regional biciclista", de 2.000 metros, y se clasificó en segundo lugar en "Regional triciclista", también de 2.000 metros, y en la "De seguridad". Ricol obtuvo el primer lugar en la "Regional triciclista", y Jordán sería segundo en la "Regional biciclista".

    En las carreras nacionales ("Gran nacional", de 4.000 metros; la "Nacional de triciclos", de 3.000 metros, y la "De seguridad") obtuvieron los primeros premios corredores de Madrid. Se esperaba que, además de los madrileños y barbastrenses, participasen en estas pruebas velocipedistas de los clubes existentes en Bilbao, Sevilla, Cádiz, Valladolid y Santander.

    Dos de las carreras que se consideraban las más importantes, el "Gran handicap" y el "Gran concurso de agilidad y destreza" no pudieron celebrarse porque el público invadió la pista, siendo imposible contenerle. El "Gran handicap" era una carrera de 2.000 metros en la que participaban todos los corredores que habían tomado parte en las carreras anteriores.

    En las Condiciones o normas que regían las carreras, se especificaba que se utilizaría el reglamento de la Sociedad de Madrid. Había que vestir "traje de rigor", no se exigía "matrícula" o tasa de participación y se reglamentaba el color del traje y la altura del velocípedo.

    En 1887, siguiendo el ejemplo de la capital aragonesa, el paseo del Coso de Barbastro acogería las carreras de biciclos, bicicletas, tandems y de cintas. Participaron diecinueve corredores; diez de Barbastro y el resto de Zaragoza. Algunos de los barbastrenses fueron: Ricol, Bellostas, Pallás, Cáncer, Gimeno, Ferrer, Artero...

    Al final de las carreras todos los velocipedistas participaban en la carrera de cintas; en esta ocasión las mujeres de Barbastro habían bordado sesenta cintas para que se las disputasen los corredores.

    En 1888 también se organizaron pruebas similares durante las fiestas de San Lorenzo. Las presenció numeroso público, que de antemano había ocupado las tribunas levantadas en medio de árboles y en puntos elevados. Ganaron los primeros premios Campaña, de Huesca; Arnillos y Bellostas, ambos de Barbastro, y los zaragozanos Artier y Baraza. Otros premios fueron obtenidos por Bescós, Soteras, Ostalé, Miravete, Navarro, Ramos y Azcarazo. Al final, todos participaron en un carrousel o carrera de cintas muy animada, en la que se apreció que los velocipedistas del club de Zaragoza tenían más práctica.

    Los grandes vencedores de estas carreras fueron Baraza y Gregorio Campaña, a ambos se les obsequió con una serenata.

    Las carreras de velocípedos de 1888, en Huesca, despertaron una gran afición entre los jóvenes; ir en estos artilugios se consideraba una diversión y, a la vez, un ejercicio higiénico. A los pocos días, después de celebrarse las carreras de las fiestas de San Lorenzo, se constituyó un club velocipedista.

Otras pruebas

    El 15 de marzo de 1889, según recogía Luís Gracia Vicién en el artículo citado, Ricol hace 252 kilómetros 700 metros en 20 horas y 32 minutos, al pretender batir el récord de 24 horas de Enrique Marzo, de 287 kilómetros; desgraciadamente Ricol abandonó la carrera antes de tiempo, pues equivocadamente creyó que el récord era solamente de 250 kilómetros; de otro modo tenía la convicción de alcanzar la distancia de 300 kilómetros en 24 horas.

     Esta heroicidad debió tener trascendencia en el ambiente velocipedista, a juzgar por la noticia que recogía el diario La Derecha en septiembre del mismo año:

     "El pasado domingo y con el objeto de disputar al señor Ricol de Barbastro el premio que otorga la sociedad de velocipedistas madrileña al que en menos tiempo recorriera 252 kilómetros 700 metros, salió de Huesca el velocipedista D. Gregorio Campaña, haciendo la trayectoria en 19 horas y 53 minutos, o sea en 39 minutos menos que su compañero de Barbastro; siendo de advertir que dicha carrera hubiera podido realizarla en mucho menos tiempo, a no impedirlo no solamente lo accidentado del terreno, sino también el viento huracanado que en muchas ocasiones le impedían dar toda la velocidad que deseaba a su máquina, originándole en una ocasión una fuerte caída que le produjo algunas contusiones, lo que no impidió que el señor Campaña continuara la carrera, aunque no pudo hacerlo con la celeridad que hasta entonces.

    A pesar de estos accidentes el tiempo empleado por el señor Campaña, de Huesca a Canfranc, ha sido el de ocho horas y 41 minutos, incluyendo en ello el tiempo necesario para su alimentación y para recoger las firmas que atestiguaran su triunfo" (3).

    Ricol aún establecería más records: 100 kilómetros en 5 horas 48 minutos (29 de junio de 1890); recorrido de 102 kilómetros de Barbastro-Huesca-Barbastro, en 5 horas 10 minutos (agosto de 1890), entre otros. 

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Bizén D’o Río: "La bici", en Cuadernos Altoaragoneses, nº 147, 6/V/90. 

(2) Ver el artículo de Luís Gracia Vicién: "Manuel Ricol, un sportman barbastrense del siglo pasado", en Diario del Altoaragón, 10 agosto de 1897.

(3) "Noticias de Aragón", en La Derecha, 18 de septiembre de 1889.

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Las carreras pedestres de Sariñena

Las carreras pedestres de Sariñena

Carrera pedestre del 2008. Foto: C. García

José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

En las fiestas de San Antolín del año 2005 se cumplieron 25 años de la recuperación de la carrera pedestre, que se perdió en el año 1975. La Carrera Pedestre es uno de los festejos más tradicionales. Esta prueba deportiva, típica en Aragón, se celebra desde hace varios siglos. Antaño se denominaba “corrida de pollos”, por ser estas aves de corral los premios que se entregaban a los vencedores.

En los programas de fiestas de San Antolín del siglo XIX, la “corridas de pollos” se organizaban junto con otros festejos representativos (cuadros de danzantes y rondallas, que recorrían las calles, o los fuegos artificiales). En 1890 la “corrida” se disputó desde “la Isuela” (camino de Lanaja) hasta el “Sifón”, consistiendo los premios en tres manojos de pollos; el atado más numeroso era para el que llegaba en primer lugar.

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Chistavín, un héroe del deporte español

Chistavín, un héroe del deporte español

Primera página de El Globo con el retrato del andarín Mariano Bielsa (30 de octubre de 1882)

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La fecha del 22 de octubre de 1882 marca el nacimiento de un héroe nacional. Mariano Bielsa y Latre, apodado “Chistavín” de Berbegal, venció en la Plaza de Toros de Zaragoza al italiano Achilles Bargossi, considerado el mejor “andarín” del mundo y conocido con el apodo de “El hombre locomotora”.

La celebridad de “Chistavín” eclipsó al famoso andarín madrileño Juan Antonio Genaro, que a mediados del siglo XIX había recorrido España y parte de Europa compitiendo contra caballos.

El “andarín” de Berbegal venció al corredor italiano, pionero del atletismo italiano, cuyo recuerdo permanece en una calle de Forli, su población natal, que le fue dedicada en 1962. Bargossi, “el hombre que fundó el arte de correr en Italia” deja constancia en su autobiografía de las ciudades, regiones y naciones que recorrió con su “compañía de teatro”. Disputó numerosas carreras en las principales capitales italianas, estuvo en Londres y en ciudades de Francia, Alemania, Argelia y Portugal. Después de su aventura española, en 1882, regresó a Italia, luego volvería a Francia en varias ocasiones, anduvo por Suiza, el Imperio Otomano y su última etapa sería Argentina, donde falleció en 1885.

Continúa: Mariano Bielsa “Chistavín” de Berbegal, un héroe del deporte español

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Ignacio Latorre Sanjuán e Ignacio Latorre Ollés, los corredores de Santaleciana

Ignacio Latorre Sanjuán e Ignacio Latorre Ollés, los corredores de Santaleciana Dionisio Carreras, del R.C.D. Zaragoza, seguido de Ignacio Latorre del Patria Aragón, en la Copa de Navidad, Zaragoza 1925. (Foto Palacio)

José Antonio Adell Castán y
Celedonio García Rodríguez

Ignacio Latorre Sanjuán, apodado Pablet, nació en Santalecina en el año 1900. Hizo el servicio militar en Valladolid y cuando regresó, a sus 23 años, comenzó a correr por toda la comarca e incluso en Zaragoza. Compaginaba las carreras con el trabajo en el campo, entrenándose al acabar su jornada laboral en la era de su casa.
Con 19 años ya venció en las carreras de Pomar, en las fiestas de la Asunción. En esta localidad un año le entregaron el premio sin dejarle correr; los de Pomar veían muy difícil el triunfo.

En el año 1926 venció en Albalate de Cinca al olímpico aragonés Dionisio Carreras, de quien llegaría a ser gran amigo. En 1927, en Albalate quedó detrás de Carreras y por delante de Bautista Peralta, de Sariñena. Este mismo año se clasificaría tercero en Alcolea, por detrás de Carreras y de Cesáreo Alegre, corredor de Belver.
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http://garcia-adell.blogspot.com/2009/07/ignacio-latorre-sanjuan-el-corredor-de.html


Las corridas de pollos por el Jiloca

Las corridas de pollos por el Jiloca
Carrera de pollos de Calamocha. Archivo Centro de Estudios del Jiloca.
Foto cedida por Mª Jesús Benito Layunta
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Artículo publicado en la revista Cuadernos de Etnología, 21, Centro de Estudios del Jiloca, págs. 21-44 ~ 2008 ~ISSN: 1136-8209

José Antonio Adell Castán y
Celedonio García Rodríguez


Las carreras pedestres o de pollos, propiamente dichas, tienen su ámbito en la Comunidad Autónoma de Aragón y zonas limítrofes o en contacto con la misma. Su nombre proviene de los premios que se entregaban a los primeros clasificados de la carrera pedestre. Habitualmente, el vencedor recibía tres pollos; el segundo, dos, y el tercero, uno. Al cuarto, en unos lugares, o al último, en otros, le entregaban una cebolla. La hortaliza era un premio humillante, pero también se convirtió en un premio apetecible en los años de posguerra.

Se desarrollan en un ambiente lúdico-festivo que se encuadra en de las fiestas patronales y de cofradías de los diferentes lugares. La corrida de pollos, generalizada por toda la geografía aragonesa, se ha configurado conservando unas formas propias en su desarrollo, con pequeñas variantes que enriquecen las costumbres locales y comarcales.

Aspectos ambientales de las corridas de pollos

Antaño, la proximidad de la fiesta despertaba un nerviosismo entre los corredores que se preparaban para la carrera. Los nombres de los afamados corredores locales y forasteros circulaban de boca en boca. Las gentes recordaban con admiración la carrera del año anterior. Se relataban las hazañas de cada contendiente, incluso se tendían apuestas que confirmaban la agilidad y destreza del favorito.

Unas veces la corrida tenía lugar a la salida de misa. Los seis pollos, por lo general, colgaban de las púas del bieldo situado en la puerta de la Iglesia. El vencedor era el primero que tocaba, en la meta, el bieldo u horca empenachada de pollos. Las autoridades, que presidían la corrida, eran las encargadas de conceder los premios y de velar por el buen desarrollo de la prueba.

En otras ocasiones se disputaba después de comer. El público y corredores se dirigían al lugar de la corrida. Los participantes en la corrida se despojaban de sus ropas y tras efectuarse la salida los corredores partían descalzos o con sandalias, en calzoncillos y con camisa o camiseta; muchos corrían con un pañuelo atado a la cabeza o con boina, y sujeta la cintura con vistoso ceñidor.
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El andarín Royico, de Fuentes

 Fuentes de Ebro (Foto: C. García)

En otro artículo hablábamos de un famoso tirador de barra de Fuentes de Ebro, “El tío Santas”; en esta ocasión escribimos sobre un andarín, y aún queda pendiente otro “personaje” de Fuentes, un bandido conocido con el nombre de “El Ballado”.

.A lo largo del siglo XIX se hicieron muy populares algunos andarines, que, sin duda, hubieran brillado en los “Juegos Olímpicos Modernos”, cuya primera edición se celebró en Atenas en 1896.

El más destacado de los andarines españoles en la primera mitad del siglo XIX fue el madrileño Juan Antonio Genaro. En 1835 corrió en París y en Londres en competencia con caballos de carrera, saliendo siempre victorioso. En Septiembre de aquel año, estuvo corriendo un día en el hipódromo de Longchamp desde la una de la tarde hasta las ocho de la noche, derrotando a ocho caballos de carrera de los más famosos.

Recorrió las principales ciudades de España. En Zaragoza estuvo en varias ocasiones; en una de ellas, el 11 de diciembre de 1859, participó en una función que la “Compañía Gimnástico-Aerostática”, dirigida por Mr. Esteban Buislay, ofereció en la Plaza de Toros.

El segundo número del programa decía: “El andarín don Juan Antonio Genaro correrá una hora entera alrededor de la plaza en pugna con un caballo de buena raza. Concluida la carrera, Genaro bailará la jota por todo el anillo de la plaza”.



 

El andarín italiano Aquiles Bargossi, apodado "El hombre locomotora"  y Mariano Bielsa y Latre "Chistavín", de Berbegal.

.Aunque el andarín que alcanzó más fama fue Mariano Bielsa y Latre, más conocido con el apodo de “Chistavín”, nacido en Berbegal (Huesca), por su victoria contra el italiano Aquiles Bargossi, considerado el mejor andarín del mundo y apodado “El hombre locomotora”. De “Chistavín” ya hemos escrito en otras ocasiones.

Aragón fue tierra de andarines; en la época de “Chistavín” surgieron otros muchos que recorrieron, igualmente, las principales ciudades de España y de Europa. Por citar algunos: José Jiménez “El Sevillano”, de Alcalá de Gurrea; Antonio Laínez, de Cariñena; Francisco Pablo “Nonón”, de Ayerbe; Ángel Alda, de Miedes; Joaquín Mallor, de Alcolea de Cinca; Valero Nogueras, de Castejón de Monegros, o el célebre Antonio Balaguer “El Rey”, de Andorra, entre otros.

Parece sorprendente lo que vamos a contar, pero así lo recogemos de un artículo publicado por R. Mainar Lahuerta en la revista ilustrada Alrededor del Mundo, Madrid, 1899, titulado: “La buena fama de andarín”.

"Royico" era de Fuentes (creemos que no puede ser otra población más que Fuentes de Ebro), un andarín que fue acusado de robo sacrílego y cuando su defensor estaba á punto de sacarle libre, alegando que no había tenido tiempo para ir al lugar del suceso y volver, prefirió purgar su delito antes que perder su fama de corredor.

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http://celedoniogarcia.blogspot.com/2009/02/el-andarin-royico-de-fuentes.html

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La vuelta a Caspe

La vuelta a Caspe

Corredores antes de la carrera pedestre en las fiestas de Caspe de 1926. Santiago Osso, con dorsal 3, resultaría vencedor (Foto: A. de la Barrera). 

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Celedonio García Rodríguez y José Antonio Adell Castán

     Caspe organizaba carreras pedestres en sus fiestas mayores en honor a San Roque desde tiempos remotos. Los más ancianos dicen que siempre la vieron, hasta hace unos treinta años en que se perdió.

     Ya en el programa de festejos del año 1903 se señala para el día 17 de agosto una corrida de pollos. Pero sería a partir del año 1926 cuando la prueba adquiere gran auge en lo que se denominaría la Vuelta a Caspe. En este año se organizaría la primera edición. Se celebró el día 17 a las 11,30 de la mañana y participaron siete corredores. El acto fue amenizado por la banda de música y el vencedor sería Santiago Osso, que sacó dos minutos de ventaja al segundo clasificado Manuel Guíu; éste llegó en fuerte sprint con Antonio Palacios. Los premios fueron una copa y 25 pesetas, 15 pesetas y 10 pesetas.

     En estos mismos años hacen furor las vueltas a pie y así en Aragón se organizaban también en Belchite, La Almunia, Zaragoza, etc. También en el País Valenciano son muy propensos a esta denominación, que aún se ha mantenido actualmente.

     En el año 1927 se organizaría la segunda edición, que sufrirá un pequeño retraso a causa de un ligero chubasco. El vencedor fue Manuel Sanz, que hizo el recorrido de 2 kilómetros en 7 minutos. Segundo sería Gerardo Landa y tercero Manuel Rafales.

     En la Tercera Vuelta a Caspe, Manuel Sanz batió el récord de la prueba, al realizar el recorrido en 6 minutos 45 segundos, y fue seguido de Francisco Berges, que empleó 7 minutos justos. Participaron 5 corredores.

     En el año 1929 el vencedor fue J. P. Calvo, que ganó a Manuel Sanz. Detrás de ellos el orden de clasificación fue el siguiente: Antonio Cortés, Antonio Berges, Santiago Pueyo y Antonio Salvador.

     En el año 1930 se realizó la V edición. Un aspecto curioso era que sólo podían tomar parte en vecinos de la localidad. Manuel Sanz volvería a ser el vencedor obteniendo así su tercer título. La Voz de Aragón reflejaba así el acontecimiento:

     A las once de la mañana del mismo día 15 tuvo lugar la famosa carrera pedestre titulada V Vuelta a Caspe. El público se congregó a lo largo del recorrido y se agolpó en la meta ávido de presenciar la llegada de los participantes.

     El momento fue muy sugestivo porque la prueba fue muy disputada y muy cerca de la meta todavía no se habían definido los primeros lugares.

    El resultado fue: Primero, Manuel Sanz, premio de 25 pesetas. Segundo, Antonio Palacio, premio de 15 pesetas.

     La salida de la prueba era desde la Plaza de la Constitución, punto al que debían retomar los participantes tras haber cubierto los dos kilómetros, que suponían la vuelta a la localidad.

     La carrera pasó por malos momentos y en el año 1934 la organización de la VIII edición correría a cargo de la Unión del Pedal, siendo los premios menores que en la primera edición: 20, 15 y 10 pesetas.

     La guerra civil influiría para que se perdiera la Vuelta a Caspe, aunque continuaría disputándose la carrera pedestre en otros itinerarios. En el programa de festejos del año 1964 se lee para el día 14 de agosto:

     A las diez de la mañana cogida del pollo, devanadera y rotura de ollas. A las doce de la mañana gran carrera pedestre, organizada por la comisión San Cristóbal.

Gregorio Campaña, el primer aviador oscense

Gregorio Campaña, el primer aviador oscense
Gregorio Campaña en su aparato antes de iniciar el vuelo

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Por José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez

Gregorio Campaña Usón nació en Huesca el primero de abril de 1870, en la parroquia de Santo Domingo y San Martín. Se educó en Francia y muy pronto mostró su afición por el "sport", dedicándose al ciclismo. Su regreso a España lo realizó en biciclo.

Como ciclista obtuvo unos 140 primeros premios; batió records, como el de 24 horas, en septiembre de 1889; en este año alcanzó el título de campeón de Aragón, conservándolo durante tres años. También obtuvo el campeonato de España.

Con la decadencia del ciclismo mostró su admiración y entusiasmo por el automovilismo, dedicándose a este nuevo "sport". De ánimo esforzado, férrea voluntad y habilísimo mecánico, su aspiración fue el dominio del aire, para cuyo fin se trasladó a París. En la primavera de 1911 obtuvo el título de piloto aviador en Reims.

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La Aviación en 1912

La Aviación en 1912

Vedrines en la "Fiesta de la Aviación" de Huesca

(Heraldo de Aragón, 11 de agosto de 1912)
 
DEPORTES Y JUEGOS
Por José Antonio Adell y Celedonio García
En 1911 el espectáculo de la aviación se había convertido en la atracción de las fiestas de San Lorenzo. El oscense Gregorio Campaña Usón había sido uno de los pioneros del velocipedismo, y con su decadencia mostró gran admiración por el automovilismo. También fue precursor de la aviación. En la primavera de 1911 obtuvo el título de aviador y ese mismo año fue contratado para realizar vuelos en las fiestas de Huesca.
Pero, los intentos por volar fueron accidentados y fallidos. Los percances sufridos por Gregorio Campaña dejaron el aeroplano destrozado. La expectación que despertó en las fiestas y la muchedumbre que acudió al festejo, entre ellos muchos forasteros, tuvieron que esperar hasta el siguiente año para contemplar un aeroplano por los aires.
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http://garcia-adell.blogspot.com/2008/12/la-aviacin-en-1912.html
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El caballo Barbán vence en Lanaja a los atletas en una emocionante carrera

El caballo Barbán vence en Lanaja a los atletas en una emocionante carrera

Foto: C. García

Ver crónica e imágenes:

http://aragonia-pedestrismo.blogspot.com/search/label/Lanaja

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Juegos en romerías

Juegos en romerías

 

Foto: J.A. Adell. Actuación de “aizcolaris” en la romería de San Quílez en Binéfar (16 de abril de 1990)

 DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

 Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón, 19 de enero de 1997 

Por José Antonio ADELL y Celedonio GARCIA

     Casi todos los pueblos altoaragoneses participan tradicionalmente en una o varias romerías anuales. Son pocas las poblaciones que no tengan algún eremitorio, santuario, ermita, pilaret o capilla a donde acudan sus gentes para participar en una jornada de celebración religioso -lúdico-festiva.

     Hemos hablado en otras ocasiones de estas romerías y existen excelentes trabajos sobre ellas. Sirvan como botón de muestra los libros del incansable Enrique Satué Religiosidad popular y romerías en el Pirineo y Las romerías de Santa Orosia o los de Ricardo Mur Saura sobre la romería a la Virgen de la Cueva o el voto a San Indalecio. Todas estas publicaciones están excelente mente documentadas.

     En esta ocasión queremos referimos a los juegos que practicaban los romeros tras la celebración religiosa. No olvidemos que la romería era un punto de encuentro donde se cerraban tratos, se realizaban ajustes, se formalizaban noviazgos o se afirmaban criados. Así pues, las expresiones más profundas de nuestras gentes tenían su exteriorización en estos encuentros. Por un lado la celebración religiosa, la mayoría de las veces tras una dura caminata, expresión de las creencias más profundas.

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http://garcia-adell.blogspot.com/2008/03/juegos-en-romeras.html

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El Grupo Ajedrecista

El Grupo Ajedrecista

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón. Domingo 27 de octubre de 1996

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

     El éxito alcanzado con la organización del Torneo Nacional de Ajedrez de 1919, jugado en el Casino de Zaragoza, propició que los numerosos aficionados existentes en la capital pensaran en fundar un nuevo club de ajedrez, con sede en uno de los principales cafés de Zaragoza.

    El 25 de enero de 1920 se constituyó la nueva sociedad, denominada "Grupo Ajedrecista", en un fraternal banquete celebrado en el Palace Hotel. El propósito de esta sociedad, que ya contaba con cerca de doscientos socios, se centraba en impulsar el juego de ajedrez organizando torneos y otra clase de fiestas en su sede de la Brasserie del Palace Hotel, donde los socios de este "Club Ajedrecista" tendrían a diario sus reuniones.    

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¡Al higuí!

¡Al higuí!

"¡Al higuí!", diversión de Carnaval (Dibujo: Óscar Sanfélix)

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón, Domingo, 25 de febrero de 1996

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ 

    Julio Casares, en su Diccionario ideológico de la lengua española, define la expresión "¡Al higuí!" como "diversión propia de carnaval que consiste en ofrecer a los muchachos para que lo cojan con la boca, un higo que se tiene en constante movimiento, pendiente del extremo de una caña".

    El juego de Al higuí es antiquísimo. Rodrigo Caro, en el siglo XVII, recogía en sus Días geniales o lúdicos (diálogo VI, III) unos versos traducidos del griego Aristófanes, hablando de un viejo marrullero:

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La aceitera

La aceitera

Juego de la aceitera

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón, Domingo, 18 de mayo de 1997

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

    En la sociedad actual, en la que los juegos de ordenador y el fútbol se imponen en las diversiones de la infancia, todavía sorprende observar que las niñas, especialmente, son transmisoras de muchos juegos que alegraron la niñez de nuestros abuelos. Con fascinación y envidia las hemos contemplado coordinando movimientos de manos al unísono con variados cánticos, algunos absurdos y con tonos surrealistas; ágiles saltos con gomas y combas, y melódicas canciones de corro y pasillo.

    Una gran diversidad de juegos comparte la musicalidad de sus cantos con el ejercicio físico. Todos ellos se han considerado propios de la infancia, quizá debido a un sistema educativo o social que inhibe las formas expresivas de los jóvenes. Los juegos han evolucionado de formas muy sorprendentes; algunos que en épocas pasadas fueron practicados por reyes y por adultos, posteriormente han pasado a considerarse de niños.

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La tanga

La tanga

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón, Domingo, 8 de enero de 1995

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ 

    Uno de los juegos más típicos entre los considerados de puntería, o lanzamiento de precisión, es el que titulamos en el encabezamiento con el nombre de "tanga", aunque su denominación varía de un lugar a otro, así como su forma de jugar.

    Luís Gracia Vicién recoge, en su incomparable libro de juegos aragoneses (1), una muestra de la riqueza etnofilológica del juego: tanga (Jaca), retalleta (Estadilla), tangana (La Litera), tanganét (Benasque), tella (Puebla de Roda), teix (Valle de Bielsa), tejo (Huesca y Valle de Tena), etc.

    Básicamente, el juego consiste en lanzar un tejo o chapa de hierro (tanga) para derribar un objeto (lata cilíndrica, canutillo, caja de cerillas, caña, etc.), situado a una distancia determinada (10 m.), sobre el que se colocan unas monedas; se ganaban las monedas que quedaban más cerca del tejo que del soporte. El orden de tirada tenía gran importancia en el juego; se establecía por sorteo antes de comenzar la partida.

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Corrida de bodas

Corrida de bodas

La novia, Ana Ciria, acompañada del novio, Fernando García “Fondi”, dan la salida de la carrera. 

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES 

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón, Domingo, 18 de febrero de 1996 

Por José Antonio ADELL y Celedonio GARCÍA

     En la mitología griega se menciona una carrera en la que los participantes deberán coger a Atalanta para poder casarse con ella. Esta es la condición que ella misma impone a su futuro marido. Su mano sería el premio al vencedor de la carrera, pero, en cambio, aquéllos de sus perseguidores que no lograsen este objetivo quedarían esclavos de la vencedora.

     Milanión, favorecido por Venus, se colocó en la fila de pretendientes, la diosa le había dado tres manzanas, recomendándole que las arrojase delante de su rival si éste llevaba ventaja. Atalanta, que sin duda no había visto nunca semejantes frutas fue vencida por Milanión.

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http://garcia-adell.blogspot.com.es/2007/10/corrida-de-bodas.html

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Globos aerostáticos

Globos aerostáticos

Cartel anunciador de un ascenso en globo, en 1884

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

“Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón, Domingo, 7 de abril de 1996

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

     El peligroso espectáculo de los globos aerostáticos precedió, en poco más de medio siglo, a otra exhibición todavía más arriesgada: la aviación. El valor intrépido y la temeridad necesaria para subir en globo causaba gran interés entre la gente, y por este motivo encajaba perfectamente en los programas de las fiestas populares.

    Durante este periodo, los globos surcaron el espacio de las ciudades más importantes de Aragón. Años más tarde, quizá ab

aratado el espectáculo por la novedad de la aviación, los globos se pudieron contemplar en otras poblaciones más pequeñas.

Ascensiones en Zaragoza

    En Zaragoza, a mediados del siglo pasado, la ascensión de globos servía de colofón a una serie de variadas actuaciones que se celebraban en la Plaza de Toros.

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http://garcia-adell.blogspot.com.es/2007/10/globos-aerostticos.html

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El remoto y simbólico juego del ajedrez

El remoto y simbólico juego del ajedrez

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Publicado en el suplemento “Domingo” del Diario del Altoaragón. Domingo, 3 de enero de 1999

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

    Este juego se atribuye al griego Palámedes, que lo inventaría durante el sitio de Troya para distraer a los guerreros durante los días de inacción. Otros dicen que el antecesor del juego actual del ajedrez se practicaba en Asia; a mediados del siglo VII los árabes lo descubrieron al conquistar Irán, lo adoptaron y perfeccionaron. Un siglo más tarde lo introdujeron en Europa.

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Cien años de fútbol en Aragón (1903-2003)

Cien años de fútbol en Aragón (1903-2003)

Selección Aragonesa 1923. J. Cano, Santias, Lueña, Escurrida, Redondo, Buylla, Ferrando, Unanue, Pujana, Sobrevuela y Ramírez. Durante la temporada 1923-24 se organizaron varios partidos de los mejores aragoneses para elegir a los que nos representarían contra Cantabria. Cada jugador acudía con el pantalón y las medias de su equipo. (Foto: Archivo Ángel Aznar)  

José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez 

LOS INICIOS DEL FÚTBOL EN ARAGÓN

      En 2l 2003 se cumplen cien años de la formación del primer club de fútbol en Aragón, el “Zaragoza Foot-Ball Club”. En 1903 miembros de la burguesía y aristocracia aragonesa comenzaron a dar las primeras patadas a un balón en Huesca y en Zaragoza, siguiendo las reglas del nuevo sport que el año anterior había disputado el primer Campeonato de España.

     El “Zaragoza Foot-Ball Club” se constituyó a finales del mes de noviembre de 1903 por un grupo de jóvenes con la siguiente Junta directiva: presidente, José Navarro Marín; vicepresidente, Hugo Sheridan Garrat; secretario, Sixto P. Rodríguez; tesorero, Asher Huddestone (viceconsul inglés), y vocales, Saturnino Mozota, Alfonso Castro, Epifanio Lacruz, Manuel Navarro, José Balasanz, Amado Clader, Julián Muro y César Idoate; vocales tenientes, Luis Sanz y Enrique Losada.

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