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García y Adell

El ajedrez en 1921

El ajedrez en 1921

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón. Domingo, 3 de noviembre de 1996

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ 

    La huelga de tipógrafos, que se alargó durante buena parte del último trimestre de 1920, nos impide conocer con detalle las actuaciones ajedrecistas en Aragón; no obstante, sabemos que la "Grupo Ajedrecista" organizó un torneo de Segunda categoría (quedaron primero y segundo empatados, Arruebo y Rey), el Campeonato del "Grupo" (primero Juncosa, segundo Gasque y tercero y cuarto, empatados, el doctor Lahoz y Mairal), el Campeonato de Zaragoza (obtenido  por José Juncosa), el de Velocidad (primero Gasque y segundo el doctor Mundi), un concurso de Resolución de Problemas (primero Rodríguez y segundo García Gracia) y concursos de Problemas en dos (Rey), en tres (Juncosa), en más (desierto), de Fantasía (Piñol), etcétera.

    A finales de 1920 y comienzos de 1921, la Real Congregación de San Luís también tuvo algunas actuaciones favorables al ajedrez, organizando algunos torneos y sesiones de partidas simultáneas y a ciegas.

    Durante 1921 la actividad ajedrecística fue intensa por parte de los aficionados zaragozanos. En marzo de ese mismo año el Centro Mercantil, Industrial y Agrícola de Zaragoza organizó un torneo Campeonato de Ajedrez en el que obtuvieron los primeros lugares Jacinto Rodríguez, José Lacambra y Salvador Soler; estos dos últimos empatados para el segundo lugar.   

    En el torneo de Tercera categoría de 1921 del "Grupo Ajedrecista" fue ganado por uno de los que ganaron el año anterior, Ceferino García, empatado con José Cerdán. En el de Segunda categoría obtuvo el primer puesto Narciso Salillas. Y en el de Primera categoría la victoria fue para un joven aficionado, Ramón Rey.

    En el concurso de Resolución de Problemas el puesto de honor lo obtuvo Salvador Piñol, hallando en treinta y dos minutos las doce soluciones, batiendo, de este modo, el record de España; segundo clasificado fue Juncosa. En el de Velocidad resultó vencedor Jacinto Rodríguez, seguido del doctor Mundi.

    Los socios del Casino de Zaragoza también proyectaban un torneo internacional que decidiera quién sería el Campeón de Ajedrez de dicho Círculo.

    La labor realizada por la afición española y muy especialmente la de Zaragoza, que iba a la cabeza de la de España merced a las iniciativas del "Grupo Ajedrecista de Zaragoza", era destacada por el maestro alemán doctor W. Therkatz en una columna de ajedrez que dirigía en el "Krefeider Zeitung".

Torneo Nacional de Madrid

    En Mayo de 1921, el Casino de Madrid, con la colaboración del Círculo de Bellas Artes, del Centro del Ejército y de la Armada, del Liceo de América y de la Gran Peña, organizó un grandioso Torneo Nacional de Ajedrez con los premios más importantes que hasta el momento se habían entregado en España: 3500, 2000, 1500, 1000, 700, 600, 500, 400, 300 y 150 pesetas, más quince cronómetros de ajedrez y varios premios extraordinarios para, entre otros concursos, el de Apertura Española o el de Brillantez. La inscripción al torneo costaba cien pesetas.

    Entre los premios extraordinarios, se otorgaba uno especial de cien pesetas a quien con las blancas obtuviera mejor puntuación con la Apertura Zaragozana, y una copita al que con esta apertura, también conduciendo las blancas, ganase la partida más brillante. Ambos premios fueron donados por el "Grupo Ajedrecista de Zaragoza".

     La Apertura Zaragozana fue introducida por José Juncosa. En relación con ella, su autor publicó un artículo, en 1920, en "La Ilustración Española y Americana; posteriormente se harían varios análisis por prestigiosos ajedrecistas.

      El "Grupo Ajedrecista de Zaragoza" con el fin de alentar la concurrencia a este torneo, convocó otro en el que se otorgaba de premio al vencedor una pequeña subvención para asistir al torneo madrileño. La iniciativa no tuvo éxito, ya que el único concursante que se presentó fue Joaquín Gasque Clavillas. La falta de competidores impidió que el torneo pudiera celebrarse, pero, una vez examinados los méritos del único jugador inscrito, se acordó no regatearle el premio que por derecho le correspondía.

    Los resultados finales del Torneo de Madrid fueron los siguientes: Primer clasificado, Manuel Golmayo; segundo, su hermano Celso; tercero, el aragonés José Juncosa, y cuarto Agustín Gómez.

    El premio especial de Apertura Zaragozana, instituido por el "Grupo Ajedrecista", fue ganado por Luís Rodríguez Santa María (de las dieciséis partidas jugadas con esta apertura, quince de los que la plantearon ganaron).

    Pocos días antes de iniciarse el Torneo Nacional de Madrid, llegó la noticia de que el maestro José Raúl Capablanca, natural de La Habana, había conquistado el Campeonato del Mundo de Ajedrez. Capablanca nació español (en 1888) en la misma ciudad de los actuales campeones de España, los hermanos Golmayo. Todos ellos habían sido el fruto de la labor realizada por los notables maestros españoles Celso Golmayo y Vicente Martínez Calvajal.

Otras actividades ajedrecísticas

    La labor de los aficionados al ajedrez no se limitaba a la participación de los diferentes torneos que se celebraban en Zaragoza y en el resto de España; además, mantenían contactos con prestigiosos maestros, que de vez en cuando invitaban para disputar partidas, y habitualmente jugaban por correspondencia con aficionados de España y de otros países.

    A finales de mayo de 1921 el "Grupo Ajedrecista" invitó a venir a Zaragoza al célebre jugador doctor Lasker, quien por espacio de más de un cuarto de siglo conservó el título de Campeón mundial de Ajedrez, para jugar unas partidas simultáneas en el Casino Principal de Zaragoza. En las partidas simultáneas que este maestro mantuvo en España, por cortesía, planteó con relativa frecuencia la Apertura Zaragoza.

    El "Grupo Ajedrecista" obtuvo un resonante triunfo a finales de junio del mismo año, jugando con un equipo nacional.

    El segundo semestre de 1921 estaría marcado por la Guerra de Marruecos, influyendo considerablemente en todos los acontecimientos de la vida cotidiana.

    A finales de 1922 llegó a Zaragoza el campeón ruso Alekhín, uno de los mejores jugadores europeos de la época, por iniciativa de la "Agrupación Artística Aragonesa", impulsora de las diferentes manifestaciones del Arte, y que posteriormente crearía la sección de Ajedrecistas. Uno de los contendientes con el ruso fue el campeón zaragozano José Juncosa, obteniendo otro sonoro triunfo.

Los intereses del ajedrez

    La labor del "Grupo Ajedrecista de Zaragoza" sería intensa pero de corta existencia: desde 1920 hasta 1923. Por todo lo observado hasta la fecha, el ajedrez no estaba considerado un deporte (o sport, según la denominación más habitual en la época); era un juego noble practicado, fundamentalmente, por clases sociales cultas que acudían a casinos, cafés y hoteles de moda.

    Para participar en determinados torneos y poder acceder a títulos, aunque sólo tuvieran el carácter de provincial o regional, era necesario poseer un nivel económico holgado. En los grandes torneos había que pagar una cuota de inscripción poco asequible para la mayoría de la gente. Los torneos y campeonatos se alargaban durante bastante tiempo, siendo este un impedimento económico más que, igualmente, restringía la participación a determinadas clases sociales.

    Además, durante el periodo de existencia del "Grupo Ajedrecista", como veremos en 1923, se establecen unas bases para la celebración del Campeonato de Zaragoza y del de Aragón por las que se concede al campeón ciertos privilegios que le permiten poseer el título durante tiempo indeterminado.

    Uno de los requisitos que se exigía al pretendiente al título era abonar honorarios al campeón por partida jugada, quedando campeón el mejor de doce partidas. Esto suponía permanecer casi medio mes disponible para jugar el Campeonato y un gasto económico que podía oscilar, sólo con los honorarios al campeón, entre trescientas y dos mil pesetas.

    Los jugadores del ajedrez mejor dotados tenían la opción de recuperar los gastos económicos que debían invertirse en los grandes torneos o campeonatos, al permanecer durante el medio mes que de media duraban estas pruebas, con los sustanciosos premios que recibían los vencedores.

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