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García y Adell

La reorganización deportiva con el franquismo

La reorganización deportiva con el franquismo

Saludo de rigor antes de la salida en el Campeonato de Aragón de Cross de 1940. Foto Sancho

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Publicado en el suplemento “Domingo” del Diario del Altoaragón, Domingo, 20 de junio de 1999

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

    El Parte Oficial de Guerra del 1 de abril de 1939, firmado por el general Franco en Burgos, decía lo siguiente: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos. La guerra ha terminado”.

    A partir de este momento comenzaron a desarrollarse las diferentes actividades de la vida cotidiana, entre ellas el deporte, que cada vez ejercía mayor influencia en la sociedad moderna.

    Durante los tres años de guerra el deporte había desaparecido casi en su totalidad. A mediados de 1938 comenzaron a jugarse algunos partidos de fútbol entre varios equipos militares. En los primeros días de 1939 ya se organizó un Campeonato Regional, con la participación del Zaragoza F.C., Huesca F.C., División 105 (se retiró por incorporarse al frente de Mahón), Aviación, Recuperación de Levante y 80 Compañía. El Aviación Zaragoza se proclamó campeón y el Zaragoza F.C. se clasificó para la Copa del Generalísimo (1).

Volver a empezar

    Muchos deportistas aragoneses dieron su sangre y cayeron en el frente, unos para siempre y otros para apartarse del deporte (Marraco se despeñó entre la nieve de las montañas de Huesca; Prieto era una figura destacada del vuelo sin motor; Valero, defensa del Arenas, murió en la Ciudad Universitaria; Tomás, Ortuzar, Bilbao, Ruiz, Uriarte, Pelayo, Escosa, Primo, etcétera). Entre los atletas, muy recordado fue el menor de los Marqueta, muerto en Barcelona, o Agapito Guillén, el bravo corredor de Terrer, que también fue víctima de aquella absurda y cruel lucha entre hermanos, por citar algunos.

    Pasados los tres trágicos años fratricidas, el deporte comenzó a reorganizarse. En los primeros días de julio de 1939 el fútbol ya estaba en marcha; se anunciaba el comienzo de la nueva temporada. El boxeo, el tenis, la natación..., seguían el mismo ritmo.

    Regresaron los deportistas (entre otros, el boxeador Pepe Martín o Jesús, un conocido pelotari zaragozano que despertaba gran entusiasmo entre los aficionados) y los organizadores, como Chicot, de Helios, que se encargaba de los concursos de natación en el Ebro.

    Las instalaciones deportivas también sufrieron las consecuencias de la guerra. El refugio que habían construido los montañeros en Valmadrid (Zaragoza) quedó destrozado por las necesidades de la vanguardia.

    Inmediatamente la empresa del Frontón Aragonés comenzó su actividad, organizando partidos de pelota con las correspondientes quinielas.

Las instituciones deportivas

    A primeros de mayo de 1939 mantuvieron las primeras reuniones el Comité Olímpico Español y el Consejo Nacional de Deportes, bajo la presidencia del general Moscardó y con asistencia del teniente coronel Villalba, el conde de Vallellano, el barón de Güel don Jacinto Miquelarena y don José Mesalles. En sustitución del capitán García Mayoral, tesorero del comité caído en el frente de Cataluña, se nombró al capitán Gastesi.

    El general Moscardó había realizado un viaje a Berlín para conocer la organización del deporte y de la educación física en aquel país. También había sido invitado el Consejo Nacional de Deportes a visitar Alemania para observar in situ el esfuerzo realizado en favor de las juventudes.

    En las citadas reuniones fueron nombrados los delegados del Comité en los diversos deportes y se estudió la labor de depuración que estos delegados debían realizar.

    También quedaron aprobadas las normas para la reorganización del deporte nacional por medio de las nuevas federaciones, así como para encauzar el periodismo deportivo y de los sistemas que debían regir la educación física española.

    Tres instituciones íntimamente unidas se encargarían de potenciar el deporte y otras actividades culturales, relacionadas con la propaganda política y moral adicta al régimen. Surgieron o se fomentaron el Frente de Juventudes, Educación y Descanso y el S.E.U. (Sindicato Español Universitario), actuando conjunta e independientemente y con las diferentes Federaciones deportivas.

    Con esta estructura se intentaba abarcar a los diferentes sectores de la sociedad: a los jóvenes leales, que combinaban actividades deportivas con la iniciación militar; a los jóvenes universitarios, y a los obreros o personas integradas en el mundo laboral.

    Una ley del 6 de diciembre de 1940 creaba la Delegación Nacional del Frente de Juventudes; tomaba como referencia a las organizaciones juveniles instituidas durante la guerra civil. Entre las misiones que se le atribuían se incluía la educación física y deportiva.

    El S.E.U. era una organización estudiantil de Falange, fundada a finales de 1933; en diciembre de 1940 fue incluida por decreto en el Frente de Juventudes. Una de las actividades fundamentales era la práctica de los deportes.

    Y para aprovechar el tiempo libre de los trabajadores, labor encomendada a la Organización Sindical, en diciembre de 1939 se creó “Alegría Sindical”, que poco después cambiaría su denominación por la Obra Sindical “Educación y Descanso”; uno de los puntos de la Ley de Principios del Movimiento Nacional ratificaba la actuación de la Organización Sindical en este sentido: “El Estado procurará por todos los medios a su alcance perfeccionar la salud física y moral de los españoles y asegurarles las más dignas condiciones de trabajo”.

    La adición al régimen era obligatoria en cualquier manifestación deportiva, así como el saludo y los gritos de rigor.

El fútbol

    Ajustándose a las normas del antiguo Campeonato de España, se comenzó a disputar la Copa del Generalísimo con la participación de los equipos aragoneses Aviación F.C. y Zaragoza F.C.

    En Aragón, la Federación Aragonesa de Fútbol confirió el encargo de la Nacional de reorganizar el deporte del fútbol; para ello, a primeros de mayo de 1939 citó a todos los clubes que se hallaban federados el 18 de julio de 1936, para que en el plazo de 15 días comunicasen su solicitud de reingreso. Éste podía ser requerido, en defecto de la junta directiva del Club, por un miembro cualquiera de la misma que figurase registrado como tal en la citada fecha y que se hiciera responsable de cuantas obligaciones tuviera el club en sus relaciones con la Federación. En el mismo plazo se admitirían solicitudes de reingreso de clubes nuevos.

    Los clubes que figuraban en la Federación en julio de 1936 eran: Zaragoza F.C., C.D. Español, C.D. Amistad, Tauste F.C., Arenas S.C., Club Discóbolo, U.D. Casetas, Utebo F.C., C.D. Monzalbarba, Hogar Pignatelli, Athletic Comín, C.D. Aragonés, C.D. Delicias, Unión Victoria, Olimpia F.C., C.D. Imperial, U.D. San Juan, Club Centro Obrero, C.D. Montañana, C.D. Alfajarín, C.D. Aurora, Club Bala Roja, C.D. Celta, C.D. Júpiter, C.D. La Salle, C.D. Nacional, Ranillas F.C., Betis, F.C. Club Sporting, Unión Pignatelli, Pedrola F.C., Lapuyade F.C., Juventud Comercial, Perdiguera F.C., C.D. Ejea, Euskalduna F.C., Zuera S.C. Juventud Obrera, C.D. Renacimiento, C.D. Alba, Peña Costa, S.D. Universitaria, C.D. Europa, C.D. Huesca, Monzón F.C., Barbastro F.C., S.D. Binéfar, C.D. Graus, A.D. Jaca, U.D. Tamarite, C.D. Calatayud, U.D. Calatayud, Halcón Rojo, Calatayud S.D., Brea de Aragón, C.D. Alhama de Aragón, Ariza, F.C., Alcañiz F.C., C.D. Calanda, C.D. Caspe, Híjar F.C. y C.D. La Puebla de Híjar.

    El aragonés Julián Troncoso fue el encargado de regir la reformada Federación Nacional de Fútbol, menos numerosa y en la que ya no habría necesidad de hacer asambleas, congresillos y elecciones enojosas, según sus palabras.

    Según la reorganización inicial, las federaciones tendrían gestoras compuestas por varios miembros, que encauzarían el fútbol siguiendo las instrucciones dictadas por la Nacional; los clubes estarían dirigidos por directivas poco numerosas, atendiendo las normas dictadas desde arriba, y los jugadores tendrían que pensar que la patria necesitaba de su esfuerzo y, por tanto, se acabarían sus grandezas y exigencias. Los clubes recibirían instrucciones de las ventajas económicas que podrían ofrecer a sus jugadores y en ningún caso se admitirían transgresiones.

Otros deportes

    El Iberia reanudó la actividad ciclista con domingueras excursiones; pronto le seguiría el Club Ciclista Zaragozano, dispuesto a organizar carreras en las barriadas y en localidades próximas a la capital.

    A primeros de julio ya se decidió la organización de la “I Vuelta Ciclista a Aragón” con carácter nacional, que se celebraría entre el 5 y el 12 de octubre.

    El C.N. Helios también reanudó su actividad con la práctica de varios deportes: baskett-ball, pelota, atletismo y natación.

    Se designó presidente de la Federación Aragonesa de Boxeo a don Mariano Fustel Lozano.

    Manuel Orera reorganizó la sección de pesca de la Sociedad General, aunque en su primer año no tuvieron tiempo de llevar a cabo la “pescata benéfica” para obsequiar a los asilo de la Caridad.

    En Atletismo Helios y el Zaragoza iniciaron los entrenamientos y competiciones. A mediados de octubre Eduardo Baeza fue nombrado presidente de la Federación Aragonesa de Atletismo.

    La reorganización seguiría durante varios años elaborando, adaptando y modificando premisas propias de un estado autoritario. 

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Datos extraídos del libro de Ángel Aznar: El largo camino hasta la Recopa. Historia y anécdota del Real Zaragoza. Tomo I, Zaragoza, 1995, p. 144.

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