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García y Adell

La “Carrera de la cuchara” de Aínsa

La “Carrera de la cuchara” de Aínsa

Carrera pedestre de Aínsa 2006 (Foto: C. García)

Celedonio García Rodríguez y José Antonio Adell Castán

     Esta carrera tiene su origen en una leyenda ocurrida o datada en el Medioevo y se llama así por ser una cuchara de plata el premio para el vencedor.

    La leyenda dice que cuando las tropas cristianas al mando de García Jiménez, conde de Sobrarbe, vencieron a las sarracenas, gracias a la aparición de una cruz sobre una carrasca, un soldado fue corriendo desde el lugar de la batalla hasta el castillo para comunicar a la condesa la victoria. La condesa estaba comiendo y quedó tan agradecida del esfuerzo del soldado por comunicarle la noticia que, no sabiendo qué regalarle, le entregó la cuchara de plata con la que comía.

     Los más ancianos de la villa dicen haber visto desde siempre esta prueba, que se celebra el día 14 de septiembre (exaltación de la Santa Cruz) por la tarde.

     José Luis Sierra indica en un artículo publicado en el programa de fiestas del año 1979 cómo era el recorrido:

     La salida era en la caseta de la viña de Pascualillo en el monte de Guaso. Un volteo de campanas era el aviso a los participantes para que estuvieran preparados, y se partía cuando sonaba el tercer disparo de escopeta realizado desde el pueblo. Posteriormente los cohetes sustituyeron a los disparos de escopeta. Se cruzaba el Ena a vado y siguiendo el camino de La Lamera (¿L 'Alameda?) se llegaba por Siete Fuentes al Mesón Viejo y cruzando el río Ara por el puente se pasaba por el Cruce y se subía por la Costera para entrar en el pueblo por los Portales del suelo de la Villa y enfilar por la Calle Mayor para hacer el sprint final en la Plaza. Siendo el vencedor el primero que llegaba a la carrasca que cada año se plantaba en medio de la misma con motivo de las fiestas patronales.

     El premio para el vencedor era una cuchara de plata, mientras que para el segundo clasificado, cuando aún se vestía calzón, se le premiaba con un par de medias. Posteriormente este premio se sustituyó por una faja y la cuchara continuó entregándose al primero, pero ya no era de plata.

     A continuación de la corrida de la cuchara se celebraba el baile de los zapatos, concurso de jota por parejas, cuya vencedora recibiría un par de zapatos y el vencedor un sombrero. Según la leyenda los Condes de Sobrarbe, tras la victoria a los moros, organizaron Festejos con bailes y danzas y obsequiaron a los mejores danzantes con sus zapatos y sombrero.

     Para corroborar esa antigüedad de la corrida de la cuchara podemos leer los textos de la morisma del siglo pasado, y vemos que ya se hace referencia a esta competición cuando el pastor se despide de todos al final de la obra diciendo:

“...Adiós, mozos valientes

que habéis hecho la corrida

en memoria de la que hizo

Gimeno cuando venía;

adiós también bailarines

y demás que en este día

han venido a honrar estas fiestas

de la famosa conquista.

Qué contentos se irán,

unos con plata bruñida,

otros con un gran sombrero

y zapatos la heroína...”.

     Acudían a correr en esta prueba andarines de todos los pueblos del Sobrarbe. Cuentan que el que más veces ganó la misma fue un mozo de casa Gota de Palo. En su casa colgó una placa en la que decía que había ganado 12 cucharas y 2 medias.

     Actualmente el circuito ha cambiado un poco, pues la subida se hace siguiendo la carretera asfaltada de acceso al pueblo, que tiene una gran pendiente que hace sudar lo suyo a los corredores, estando el último tramo animado por los gritos de ánimo y aplausos del público. La salida se realiza cuando explota el tercer cohete.

     En el Programa de Fiestas de 1985 aparecía en plan jocoso el siguiente edicto alusivo a esta corrida:

     Nos, Garci Ximénez, Rey nuestro e siervo de Dios, os anuncio que ya cautivo e desarmado el ejército moro, grande ha de ser nuestra alegría e grande ha de ser vuestro regocijo.

     E para celebrallo os convoco a una corrida cuyo vencedor gane la cuchara de plata, con la que vuestra Reina lisonjeó a mi bizarro soldado, cuando dábale la buena nueva de nuestra celestial victoria frente al cruel sarraceno (a éll'endaremos otra, regular).

     Ansi, mes vasallos, a todos moços, maciellos, atléticas moças, crestons, feriantes, caballeros, teixidos, pelaires, capateros, bufagateras, viaxantes, carreteros, mesoneros, filibusteos, villanos y gaviones d'o país les invito a participar en la Corrida. Muitos serán los premios, e generosos, e nengún forastero d'otros condados podrá participar, sino los sarracenos convertidos (qu'una cruz en colicas debrán llevar en ixe caso), y para los que el premio será un piazo chulla.

     Es mi Real gana y la de vuestra Reina.

     Ricardo del Arco destaca esta tradición en su libro Costumbres y trajes en los Pirineos:

     Son comunes en el Pirineo aragonés las carreras de resistencia, a pie. El premio al vencedor es un par de pollos, o dinero. En Aínsa se le da una cuchara de plata, y luego viene el baile al son de la gaita. También hay carreras de entalegados que son causa de gran algazara.

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